miércoles, 25 de noviembre de 2020

“EMPRENDIMIENTO Y EL PLAN FINANCIERO”

 “EMPRENDIMIENTO  Y  EL  PLAN  FINANCIERO”


El plan financiero es un documento que recoge toda la información cuantificada y desarrollada, calculada ya en euros, dolares o cualquier moneda, de cada plan de actuación dependiente de cada área de la empresa.

Está considerado como la mejor herramienta para estudiar la viabilidad económica y financiera de un nuevo modelo de negocio, en distintas perspectivas temporales (corto, medio y largo plazo). No solo es necesario para crear empresas nuevas, o que vayan a dar sus primeros pasos, sino también para aquellas compañías que quieran mantenerse y mejorar sus resultados.Principalmente, el plan económico y financiero ayuda al emprendedor a estimar si su proyecto es capaz de cumplir las expectativas que genera en relación a la liquidez esperada y a la rentabilidad. Conociendo estos datos, se podrán tomar las decisiones más acertadas para que la empresa se consolide y crezca a un ritmo sostenible.

Características del plan financiero

El plan financiero es el punto más importante del plan de negocio. Es en este apartado donde se puede apreciar a priori si un proyecto empresarial puede ser o no viable.Este documento debe cumplir con una serie de características para ser lo más útil posible. En primer lugar, debe ser claro y debe estar bien estructurado. Debe contar con datos objetivos que se ajusten al máximo a la realidad. No se pueden hacer previsiones optimistas, se tiene que ser realista. Más concretamente, el plan económico-financiero se caracteriza por tratar de analizar si el proyecto cuenta con la solvencia, liquidez y rentabilidad suficientes como para seguir adelante, traduciendo en cifras las especificidades diseminadas en el resto de planes específicos del plan de negocio.

Además, el plan económico y financiero incluye a su vez:

  • Plan de inversiones
  • Previsión de ventas
  • Plan de Financiación;
  • Gastos de Explotación
  • Cuenta de pérdidas y ganancias
  • Previsión de Tesorería
  • Balance de la situación provisional Conceptos básicos que necesitas conocer

Para moverte con solvencia en el mundo de las finanzas con relativa solvencia deberá conocer, por lo menos, este listado práctico de conceptos básicos:

  • Financiación necesaria. Se refiere a los fondos necesarios para que una empresa puede desempeñar su actividad. Esta financiación se puede cubrir a través de préstamos, o sea, mediante un proceso de endeudamiento; o a través de la inversión de capital de algún socio.
  • Financiación propia. Esta puede llegar por la aportación de los mismos propietarios, por los recursos generados por la misma empresa y que no han sido repartidos y por aportaciones de terceros que no exigen devolución, como es el caso de las subvenciones. Conoce las ventajas y desventajas de la financiación propia para saber si es lo que necesitas.
  • Financiación ajena. Remite a fondos que son prestados por terceros de forma temporal, con la exigencia de devolver la cantidad prestada en un determinado periodo de tiempo y con el pago de intereses. Debes saber cuáles son la ventajas e inconvenientes de la financiación ajena antes de apostar por esta opción para conseguir el dinero necesario.
  • Fondo de maniobra o capital circulante. Corresponde a la financiación básica de la empresa, que queda formada por los recursos propios y los ajenos a largo plazo, que se emplea para financiar algún elemento del activo circulante.
  • Previsión de tesorería. Recoge el resumen de los cobros y pagos mensuales que la empresa hará a lo largo de un año.
  • Pago. Supone la salida de dinero para afrontar gastos, proveedores, inversores o cancelaciones de créditos.
  • Cobro. Es la entrada de dinero a la empresa.
  • Gasto. Se refiere al importe destinado a la adquisición de bienes y servicios que son necesarios para la producción.
  • Ingreso. Se refiere al importe que entra derivado de la venta de productos o prestación de servicios.
  • Cuenta de pérdidas y ganancias o de resultados. Documento que recoge el resultado económico de la empresa, en términos de beneficio o pérdida, por un periodo de tiempo determinado. Incluye los ingresos derivados de las ventas y demás, el coste de los productos que se han colocado en el mercado, todos los gastos que tenido la empresa y el resultado económico derivado de estos movimientos de capital.
  • Balance de la situación. Describe el estado de la empresa en un momento preciso. Muestra las fuentes de financiación de la empresa, el estado de las inversiones, los bienes y derechos de la misma, así como su activo y su pasivo.

Con estas consideraciones ya sabes qué es un plan financiero. Es cierto que no es sencillo, pero conociendo los conceptos básicos expuestos será menos complicado hacer un buen plan económico, ya sea en Excel, tal y como nos enseña JustEXW o en Word. Aquí puedes conocer las instrucciones y pasos para elaborar un plan financiero correctamente.


miércoles, 18 de noviembre de 2020

BIOGRAFIA JOHN STUART MILL

 BIOGRAFIA JOHN STUART MILL

John Stuart Mill (1806 – 1873) fue un filósofo, economista y político escocés defensor del utilitarismo enfocado en  la calidad, la libertad, la igualdad de género y la búsqueda de la felicidad para la mayoría de las personas.

John Stuart Mill nació en Londres el 20 de mayo de 1806. Su padre fue el economista y filósofo James Mill quien sometió a su hijo a un riguroso y exigente método de estudio que incluía la lectura de clásicos de la economía, política, filosofía y derecho a muy temprana edad. Mill hijo no tenía tiempo libre y su padre le obligaba a dar cuenta de sus avances sin darle respiro para que jugara con otros niños ni para el descanso o vacaciones.

A los 14 años, Mill parte a estudiar a Francia filosofía, economía y derecho y empieza a crear obras originales. A los 20 años sufre una crisis depresiva probablemente resultado de la exigencia desmedida a la que le habían sometido. Tras varios años consigue recuperarse abriéndose a otras fuentes intelectuales más alejadas de las ideas que le enseñara su padre. En particular se interesa por las ideas del positivismo de Comte, el socialismo y el romanticismo.

En 1830 conoció a Herriet Taylor, filósofa y feminista con quien se casó 21 años después, cuando ella enviudó. De acuerdo al mismo Mill, Taylor fue una importante fuente de inspiración intelectual.John Stuart Mill trabajó en la oficina de inspección de las Indias Orientales hasta la disolución de la compañía en 1858. Desde 1865 y durante tres años fue miembro del Parlamento Británico por el partido liberal. Allí defendió con ahínco medidas a favor de las clases menos privilegiadas, la igualdad de derechos de la mujer y propuso reformas al sistema electoral, entre otros aportes.

Mill muere en Francia el 8 de mayo de 1873.

BIOGRAFIA DE AUGUSTE COMTE

 BIOGRAFIA DE AUGUSTE COMTE

(Auguste Comte; Montpellier, 1798 - París, 1857) Pensador francés, fundador del positivismo y de la sociología. Con la publicación de su Curso de filosofía positiva (1830-1842), Augusto Comte apadrinó un nuevo movimiento cultural del que sería considerado iniciador y máximo representante: el positivismo. Tal corriente dominaría buena parte del siglo XIX, en polémica y algunas veces en compromiso con la tendencia filosófica antagonista, el idealismo.

Como todos los grandes movimientos espirituales, el positivismo no se deja fácilmente encasillar en las etiquetas de una definición estricta y precisa. En sentido muy lato, puede decirse que es una revalorización del espíritu naturalista y científico contra las tendencias declarada y abiertamente metafísicas y religiosas del idealismo.

Biografía

Rompiendo con la tradición católica y monárquica de su familia, Augusto Comte se orientó durante la época de la Restauración hacia el agnosticismo y las ideas revolucionarias. Después de una primera juventud cerrada y rebelde, ingresó en 1814 en la Escuela Politécnica de París, donde, en contacto con las ciencias exactas y la ingeniería, se sintió atraído fuertemente, junto con muchos compañeros de escuela, hacia aquella especie de "revolución de los técnicos" que iba predicando el Conde de Saint-Simon.

Disuelta la Escuela Politécnica por el gobierno reaccionario de 1816, Comte, contra la opinión de sus padres, permaneció en París para completar sus estudios de forma autodidacta, ganándose el sustento con clases particulares de matemáticas, que durante casi todo el resto de su vida fueron su fuente principal de ingresos. Desde 1817 se vinculó a Saint-Simon, para el cual trabajó de secretario hasta su ruptura en 1824. Ese año un trabajo de Comte (Plan de los trabajos científicos necesarios para reorganizar la sociedad) fue reprobado por su maestro.

El motivo de la discordia era mucho más profundo: Saint-Simon y Comte habían compartido durante largo tiempo el concepto de una reorganización de la sociedad humana a través de la dirección de las ciencias positivas, y formaron conjuntamente el plan de renovar por completo la cultura para elevarla al nivel de tales ciencias; pero Saint-Simon quería pasar de los planes científicos a la organización práctica de aquel "sacerdocio" que habría de dirigir la nueva sociedad, en tanto que Comte no consideraba todavía completos los desarrollos teóricos.

La publicación por su cuenta de aquella obra le granjeó la amistad y aprecio de numerosos historiadores, políticos y científicos (François Guizot, Alexander von Humboldt, el duque Albert de Broglie), sintiéndose Comte estimulado para emprender su gran obra, aquella enciclopedia de las ciencias positivas que sería luego el Curso de filosofía positiva (1830-1842). Mientras tanto, sin la aprobación de sus padres, se había unido en matrimonio civil con una joven y cultísima dama de París, mujer de eminentes cualidades intelectuales, enérgica y devota de su marido, pero quizá no tan tierna y sumisa como él hubiera deseado. Precisamente por aquel tiempo (1826-1827) sufrió Comte su primer acceso de locura; los padres hubiesen querido recluirlo, pero su esposa supo retenerlo junto a sí con gran energía y curarlo.

Ya repuesto, Comte concentró sus energías en el Curso de filosofía positiva (1830-1842). Habiendo apreciado, bajo la influencia de Saint-Simon, la urgencia del problema social, Comte consagró su esfuerzo a concebir un modo de resolverlo, cerrando la crisis abierta por la Revolución Francesa y sus consecuencias. Halló la respuesta en la ciencia, hacia la que estableció un verdadero culto: el conocimiento objetivo que proporciona la ciencia debía aplicarse a la ordenación de los asuntos políticos, económicos y sociales, superando las ideologías apoyadas en la imaginación, los intereses o los sentimientos.


Contra la libertad de pensamiento, origen de la anarquía moral que atribuía a la Revolución, no oponía el dogma religioso o los principios de la tradición, sino la «ciencia positiva» que, al atenerse a los hechos tal como son, proporcionaba según Comte el único punto de apoyo sobre el que se podría edificar un futuro de «orden y progreso». Contrario al individualismo y a la democracia, confiaba en un mundo regido por el saber, en el que productores y banqueros ejercerían una especie de dictadura. Tales ideas, fundamento del pensamiento positivista, tendrían un gran éxito en los países occidentales desde mediados del siglo XIX, proporcionando un credo laico para el mundo del capitalismo liberal y de la industria triunfante.

Sin embargo, Comte vivió una vida desgraciada: el exceso de trabajo agravó sus trastornos psicológicos, y acabaría provocando un intento de suicidio y el abandono de su mujer. Su rebeldía y su intransigencia, por otra parte, le impidieron insertarse en el mundo académico. Al tiempo que redactaba el Curso de filosofía positiva, Augusto Comte fundó con antiguos compañeros de la Escuela Politécnica la Asociación Politécnica, destinada a la difusión de las ideas positivistas, y, a pesar de la enorme fama conseguida, no logró nunca una sólida posición oficial; llegó a enseñar en la Escuela Politécnica desde 1832, pero no pudo obtener cátedra en ella, y fue expulsado en 1844.

Esta vida agitada, la constante concentración mental, el empeoramiento de las relaciones con su esposa, que terminaron con la separación (1842), y finalmente un nuevo amor senil y compartido sólo a medias por Clotilde Devaux, originaron hacia 1845 una nueva crisis mental, cuyos efectos se advierten en sus últimas obras, el Sistema de política positiva (1851-1854) y el Catecismo Positivista (1852). Esta última, en la que expuso el evangelio de la nueva religión positivista de la humanidad, ofrece matices desconcertantes en muchos aspectos y en su lenguaje.

Para fomentar el nuevo espíritu positivista había fundado también, en 1845, una especie de cenáculo en el que se reunían amigos y discípulos, pero este heraldo de la filosofía científica contemporánea había perdido por entonces todo contacto con la ciencia viva de su tiempo, concentrado sólo en sus meditaciones subjetivas. Sólo la ayuda económica de algunos admiradores (como Émile Littré o John Stuart Mill) lo salvó de la miseria. Con todo, lo mejor de su pensamiento, reflejado en el célebre Curso de filosofía positiva (1830-1842), estaba destinado a ejercer una gran influencia sobre las más diversas ramas del conocimiento (filosofía, medicina, historia, sociología) y sobre corrientes políticas diversas (incluyendo el pensamiento reaccionario de Charles Maurras).

El positivismo

Augusto Comte tomó el término positivismo del que había sido su maestro, Saint-Simon, responsable de su acuñación a partir de la expresión “ciencia positiva”, aparecida en el siglo XVIII. En la historia de la filosofía, se designa con esta palabra la corriente de pensamiento iniciada por Comte; surgida en Francia en la primera mitad del siglo XIX, pronto se desarrollaría en todos los países occidentales durante el resto de la centuria.

Aunque se entiende el positivismo como filosofía contrapuesta al idealismo y, en particular, a la figura de Hegel (1770-1831), positivismo e idealismo hegeliano tienen puntos en común. Ambas corrientes parten de Kant (1724-1804), aunque desarrollan aspectos distintos: el idealismo, la idea kantiana de la actividad creadora de la conciencia; el positivismo, la necesidad de partir de datos y la negación de que el conocimiento metafísico pueda superar al científico. Como Kant, Comte cree inalcanzable el objeto de la metafísica porque el saber humano no puede ir más allá de la experiencia, y, al igual que Hegel, aborda la concepción de la historia universal como un proceso unitario, evolutivo y enriquecedor.

A pesar de la constatación de tales puntos de acuerdo, en la configuración de la filosofía del positivismo influyeron también otras corrientes varias, alejadas del idealismo: el empirismo inglés representado por John Locke (1632-1704) y David Hume (1711-1776), el materialismo (como negación de las substancias espirituales y reconocimiento únicamente de la existencia de substancias corpóreas) y el escepticismo del siglo XVIII francés.

La filosofía positivista

Inducido por el propósito de mostrar que la tendencia que sigue la filosofía es la de acabar siendo absorbida por la ciencia, Augusto Comte enfocó su estudio hacia el conocimiento de los hechos y de la sociedad, prescindiendo de cualquier tipo de anteposición de doctrina filosófica alguna. Así pues, convencido de que el objeto de la ciencia eran indudablemente el progreso y la paz, la metafísica tradicional (a la que tildó de especulativa por recrearse en polémicas insolubles) fue el blanco de sus críticas, si bien no como defensa de una postura filosófica o tesis elaborada, sino como una conclusión ineludible: el final de la metafísica era el resultado natural de la madurez que iba alcanzando la humanidad en su proceso evolutivo.

El positivismo de Comte es un discurso complejo que comprende al menos una teoría sobre el conocimiento, una interpretación sobre el sentido de la historia y una posición política ante la sociedad. En cuanto a lo primero, el positivismo afirma que, en sentido estricto, el conocimiento lo es sólo de datos verificables o “hechos” (esto es, de fenómenos cuya regularidad puede ser contrastada al modo de, por ejemplo, una ley física o química) y que todo conocimiento, además de cierto (indudable, exacto) y sistemático, ha de ser útil, es decir, ha de traducirse no en teorías, sino en un aumento de la capacidad de control e intervención tecnológica sobre los fenómenos.

Lo que caracteriza el advenimiento de una ciencia es el paso de una explicación teológica (las causas de los fenómenos son atribuidas a divinidades), o bien metafísica (las causas de los fenómenos son abstracciones personificadas), a una explicación positiva. Un saber positivo es un saber que instituye unas relaciones entre los hechos y renuncia a la explicación absoluta; no busca las esencias ni las causas de las cosas sino las leyes que las gobiernan. La ciencia positiva aspira a saber únicamente aquello que es posible saber; es una actitud de pensamiento que sustituye la pregunta "¿por qué?" por la pregunta "¿cómo?".


Augusto Comte

En cuanto a la historia, Augusto Comte considera que la humanidad progresa hacia el bienestar y la felicidad generales, poniendo el desarrollo científico y tecnológico como motor y meta de ese proceso. Es la llamada ley de los tres estados, según la cual la humanidad había ya pasado por dos etapas, denominadas por el propio Comte “teológica” y “metafísica”.

En la etapa teológica, los fenómenos naturales se explicaban por causas extrínsecas a la naturaleza e intervenciones sobrenaturales (por ejemplo, dioses o seres mitológicos); en la etapa metafísica, las fuerzas sobrenaturales fueron sustituidas en la explicación por esencias, causas o fuerzas inmanentes a la naturaleza pero ocultas, que sólo podían ser confiadas al pensamiento abstracto (por ejemplo, el concepto de gravedad en física). La época contemporánea corresponde, a su entender, a una tercera etapa: la “científica” o “positiva”. En el estado “positivo” acabarán por borrarse los vestigios de las etapas anteriores, y el pensamiento abstracto y deductivista será sustituido por la comprobación experimental.

Por esa misma razón, la filosofía se convertirá en “positiva”, y su característica será que reconocerá que el verdadero saber humano se halla en las ciencias (una matemática, física, química o biología desarrolladas ya de manera autónoma); tal filosofía, ajena a cualquier intento de definir esencias, se dirigirá, en cambio, al establecimiento de los hechos y de las leyes que los regulan. En sus últimos años, sin embargo, Comte estableció una síntesis subjetiva de sus planteamientos anteriores resumida en el concepto de “religión de la humanidad”, duramente criticada por su discípulo Émile Littré por considerarla una vuelta al espíritu teológico.

Por último, el positivismo de Comte entiende los problemas sociales como desórdenes orgánicos del sistema y propone como solución reformas (ejecutadas por el poder y a la fuerza, si es necesario) que integren funcionalmente a todos los miembros de la sociedad, a la humanidad entera. Comte considera que el progreso social es paralelo al desarrollo de las ciencias positivas, advirtiendo en las ciencias una relación inversamente proporcional entre el grado de complejidad y el ámbito de aplicación. Así, la primera ciencia serían las matemáticas, aplicables a todos los campos, pero de complejidad reducida. Después vendrían la física, la química, etc., hasta llegar a la ciencia más compleja de todas y cuyo único ámbito de aplicación sería la sociedad humana: la sociología. El objetivo último de la sociología sería controlar el sistema social estableciendo de manera positiva y útil relaciones entre sus diversos fenómenos.

La sociología

Por las ideas contenidas en el párrafo anterior se considera a Augusto Comte el fundador de la sociología. Para Comte, la creación de una sociología independiente está dirigida por la ley de la evolución del espíritu humano. Al emprender la famosa clasificación de las ciencias, Comte enumera seis de ellas, que clasifica por orden creciente de complejidad, de las más generales a las más particulares: las matemáticas, la astronomía, la física, la química, la biología y la sociología.

Pero esta última todavía ha de ser creada. De ahí el tema constante del pensamiento de Augusto Comte: el progreso científico no es nada si no culmina en una ciencia social, y la ciencia social no puede establecerse si las ciencias que la preceden en la clasificación no han sido lo suficientemente desarrolladas. Comte imaginaba esta sociología aún no constituida (por la enorme dificultad que entraña explicar la complejidad del comportamiento social) como una "física de las costumbres" o "física social" que descubriría las leyes de las asociaciones humanas y permitiría formular una reforma práctica de la sociedad, regulando su destino ético y político.

Comte entiende la sociología como ciencia de los hechos humanos, y, a tenor de lo ya expuesto, es evidente que los hechos humanos se inscriben en la historia. Estudiarlos desde el punto de vista de su evolución es estudiar la dinámica social. Esta rama de la sociología encierra la ley del progreso de la humanidad, es decir, la ley de los tres estados que constituye la filosofía de la historia de Comte, en la cual el estado político está condicionado por el estado intelectual y por las creencias de una época.

Debe subrayarse sin embargo que, para Comte, la evolución de la humanidad no es discontinua: el paso de un estado a otro es anunciado por signos precursores, y siempre subsisten, en cada estado, vestigios del estado precedente. Así, el desorden de las mentes que culminó en la Revolución Francesa se había venido preparando desde que, en el siglo XIV, se inició la decadencia del poder espiritual. Una época orgánica se extingue mientras otra se prepara.

Pero el progreso desemboca en el orden: toda evolución termina en un estado de equilibrio cuyo estudio es objeto de la estática social (a la que está dedicado el Sistema de política positiva, mientras que el Curso de filosofía positiva tiene por objeto la dinámica social). ¿Cuál es el fundamento del equilibrio de una sociedad positiva? No la providencia (idea teológica), sino el descubrimiento positivo de que todo individuo sólo es lo que es por referencia a una vasta totalidad, la humanidad. A partir de este tema, Augusto Comte construyó una teoría del Estado fundada en la religión de la humanidad, una religión en la que los sumos sacerdotes tendrían que ser los sabios y los filósofos; tal religión, en la formulación de Comte, contenía además una serie de elementos cuanto menos pintorescos, y fue rechazada por muchos positivistas.

Su influencia

El positivismo se extendió por toda Europa en vida de Comte y después de su fallecimiento. Hay que destacar el desarrollo profuso del positivismo en Inglaterra, donde su máximo representante fue John Stuart Mill (1806-1873). Al cultivar la “filosofía positiva”, Mill adoptó una orientación psicológica, tanto en la investigación emprendida como en el método empleado, en directa conexión con el empirismo inglés clásico. Autor de obras de moral, en las que unió el positivismo con el utilitarismo inglés, consagró gran parte de su trabajo a la epistemología científica y otra gran parte a la lógica.

Más especulativo, pero entusiasta del progreso como Comte, fue el positivismo de Herbert Spencer (1820-1903), convencido defensor de la aplicación del evolucionismo de Charles Darwin a la vida social. Frente al positivismo comtiano, el positivismo inglés se convirtió con Spencer en la expresión ideológica paradigmática de una clase social, la burguesía, y, como tal, en una doctrina individualista, liberal y enemiga radical del socialismo.

“EMPRENDIMIENTO SOCIAL”

  “EMPRENDIMIENTO SOCIAL”

El emprendimiento social es la puesta en marcha de una empresa cuyo objetivo final no es la maximización del beneficio económico, sino la creación de valor para la sociedad.

El emprendimiento social consiste en la satisfacción de una necesidad social o medioambiental, por medio de una empresa que genera beneficios económicos y se reinvierten en conseguir el objetivo social principal. No debemos confundir el emprendimiento social con las organizaciones sin fines de lucro, ya que estas últimas no buscan el beneficio económico y el emprendedor social, a través de su empresa, si busca el beneficio monetario que será empleado en fines sociales. No debemos confundir el emprendimiento social con la innovación social, ya que el emprendimiento lleva implícito la puesta en marcha de una empresa cuyo modelo de negocio sí puede ser innovación social. Sin embargo, una idea socialmente innovadora la puede llevar a cabo una empresa ya creada, una ONG o el sector público y no tiene porque llevar implícito un modelo de negocio.

Elementos del emprendimiento social

Para que la puesta en marcha de una idea de negocio pueda clasificarse como emprendimiento social, debe tener al menos los siguientes elementos:

  • El objetivo principal debe ser el cambio social y la creación de valor para la sociedad.
  • Debe proporcionar soluciones innovadoras a problemas sociales existentes. Hablamos de problemas tales como pueden ser la lucha contra la pobreza, el hambre, las enfermedades, la exclusión social, la educación, la delincuencia o el cambio climático.
  • Debe utilizar una empresa como medio para conseguir su fin.
  • La mayor parte de los beneficios deben reinvertirse en promover y conseguir el objetivo social último.

Características de un emprendedor social

Para que un emprendedor pueda caracterizarse como emprendedor social debe reunir dos requisitos esenciales:

  • Tener conciencia de una problemática social, así como, tener la voluntad y la motivación de querer cambiarlo.
  • Tener las habilidades para ser un empresario, es decir, liderar un equipo, buscar financiación, vender el producto y llegar al éxito. Sólo con la idea y la ilusión, no se llega al éxito en el mundo empresarial, sino que hay que tener las habilidades de cualquier otro empresario.

Ejemplos de emprendimiento social

  • Una empresa que venda agua embotellada y destine el 100% de los beneficios a la creación de un sistema para llevar agua potable a zonas subdesarrolladas.
  • Una empresa de crowdfunding donde únicamente se financian proyectos sociales.
  • Una empresa que emplee a personas con discapacidad y apueste por la mano de obra humana frente a la maquinaria que podría hacer ese mismo trabajo.

Jóvenes emprendedores

Cada vez son más los jóvenes emprendedores que se atreven a poner en marcha esa idea que les ronda en la cabeza.¿Sus motivaciones? ¡Son muchas! Trabajar por cuenta propia y sin rendir cuentas a un jefe, dejar de cumplir horarios, ganar independencia financiera y convertirse en toda una referencia son las principales motivaciones que hacen que aquellos jóvenes se aventuren a hacer realidad sus sueños y comenzar su propio negocio.

Trabajar en lo que quieres

Una de las más grandes ventajas de ser un joven emprendedor es que tienes la oportunidad de elegir el trabajo que deseas. ¿Recuerdas aquella frase de Confucio que decía que quien escoge un trabajo que le guste no tendrá que trabajar ni un día más en su vida? Esto aplica para los emprendedores. Cuando eres emprendedor, puedes tener tu trabajo soñado, aquello que no puede salir de tu cabeza y que te da gusto hacer. Esto es una gran ventaja, ya que quien trabaja en algo que le gusta lo hace con mayor motivación.

Generar más ingresos

Puede que, en un principio, comenzar un nuevo negocio sea complicado a nivel financiero. Sin embargo, emprender un negocio te da la posibilidad de generar mayores ingresos a los que tendrías trabajando para alguien más.

Conocer nuevas personas

Otra de las grandes ventajas de emprender es que debido al ritmo de vida que exige mantener un negocio y lograr que sea exitoso puedes socializar con nuevas personas que jamás imaginaste conocer.

Obtener mayor satisfacción personal

Cuando un joven decide emprender comienza a trabajar por su propio éxito en lugar de hacerlo por el de los demás.Además, cuando emprendes y comienzas a tocar el éxito, llega un momento en el que el dinero deja de ser importante y comienza a moverte la satisfacción personal. El hecho de crear algo nuevo que puede ayudar y hacer felices a otras personas, trabajar en ello y ver cómo a poco comienza a crecer es el mejor premio que como emprendedor puedes recibir. Sentir que todo tu sacrificio y trabajo será reconocido es algo que, sin duda, merece la pena.

10 casos de éxito de jóvenes emprendedores exitosos para inspirarte

Si estás pensando en iniciar tu propia startup, ser youtuber o simplemente crear un negocio propio, conocer la historia de otros emprendedores exitosos puede ayudarte a subir el ánimo e inspirarte a comenzar hoy mismo. Estos son algunos casos de jóvenes que han logrado tener éxito por su capacidad emprendedora. Esperamos que leer estas historias te sirva de inspiración para comenzar a trabajar por tu propio éxito. ¿Preparado? ¡Comencemos!

1. Kevin Systrom, el genio detrás de Instagram

Probablemente el nombre de este emprendedor no sea familiar para ti, pero seguramente conozcas la red social Instagram. Kevin Systrom es un joven apasionado por las redes sociales y la fotografía que creó la popular aplicación Instagram luego de graduarse en gestión de ciencia e ingeniería en la Universidad de Standford en el año 2006 y trabajar dos años en Google. Influenciado por el alma emprendedora de su madre, Systrom comenzó a desarrollar la idea de Instagram durante sus días en la universidad. Inspirado principalmente por su afición por la fotografía y un sistema que había dentro de su escuela para compartir imágenes entre los estudiantes, comenzó a trabajar en la aplicación con su amigo Mike Krieger y, luego de ocho semanas de trabajo, pudieron crear una plataforma afinada y terminada que conquistó a miles de personas. En el 2012 Facebook anunció la compra de Instagram, trato que se cerró en US$1.000 millones. ¡Actualmente Instagram tiene más de 800 millones de usuarios activos!

2. Andrés Moreno, creador de Open English

Andrés es un joven venezolano que, debido al trabajo de su padre, vivió su infancia y juventud en nueve países.Influenciado por su necesidad de saber inglés para comunicarse y encontrar empleo decidió fundar Open English, una plataforma para aprender este idioma.Al principio, no logró encontrar inversionistas que se interesaran por su proyecto. Desesperado por encontrar capital y mudarse del sofá prestado en el que dormía, Andrés salía todos los días a conseguir inversores y terminó consiguiendo capital suficiente para empezar.Hoy día, Open English está valorada en más de 350 millones de dólares y cuenta con más de 500.000 estudiantes en muchísimos países.Asimismo, Andrés ha logrado adquirir la plataforma de Open Education, un proyecto que ofrece formación online de programación, desarrollo web y dispositivos móviles, mercadeo digital, etc.

jóvenes emprendedores - ejemplo de open english

3. Nono Ruiz y Laura Muñoz, creadores de Chicfy

Con una inversión de cuatro mil euros, estos dos jóvenes granadinos crearon hace cuatro años la plataforma de Chicfy, un mercadillo de moda para chicas y chicos que hoy día es considerado el más grande de España. Chicfy es una aplicación de compra y venta de ropa y complementos de segunda mano que ha conseguido crear una comunidad de más de 6 millones de usuarios. Ofrecen más de 8 millones de prendas distintas y tienen una facturación anual con un promedio de 20 millones de euros. Pero para Nono y Laura no todo ha sido color de rosa. Estos emprendedores han tenido que fracasar y aprender de sus errores para llegar a lo que hoy día son, luego de arruinarse con un negocio anterior y una deuda de casi 100.000€, estos jóvenes han demostrado que la constancia y el trabajo duro premia. Así que si ya has intentado emprender tu propio negocio y las cosas no han salido como lo esperabas, ¡no te desanimes! Seguramente sea momento de reinventarte y proponer otra opción de negocio.

jóvenes emprendedores - ejemplo de chicfy

4. Pompeii

Pompeii es una marca de calzado española creada por cuatro jóvenes madrileños recién graduados de la universidad. Durante el tercer año de carrera, estos veinteañeros vieron en las zapatillas una oportunidad para hacer algo que les gustaba, crear algo nuevo y, por supuesto, ganar dinero. Entre todos consiguieron reunir un capital de 18.000€ y fabricaron 349 pares de zapatillas que lograron vender en apenas dos días en una tienda “pop-up” que instalaron en Madrid. Hoy día, Pompeii vende exclusivamente por Internet, cuenta con 17 empleados y ya han vendido más de 100.000 zapatillas.

jóvenes emprendedores - ejemplo de pompeii

5. Jaime Riesgo, fundador de Cervezas La Virgen

Jaime es un joven emprendedor de poco más de 30 años que combinó su pasión por la cerveza y estudios para montar una fábrica de cervezas locales. Luego de trabajar unos años en el área de publicidad, decidió junto a una amiga emprender un negocio que les permitiera ganar independencia. Sus conocimientos en administración y dirección de empresas obtenidos en la Universidad Carlos III de Madrid le permitieron crear un plan de negocio y redactar los valores de Cervezas La Virgen. Hoy día cuentan con más de 40 personas a su cargo y producen unos 3.000 litros de cerveza por día.

jóvenes emprendedores - ejemplo de cervezas la virgen

6. Mr. Wonderful

Angi y Javi son dos esposos diseñadores creadores de la marca y una de las tiendas online más conocidas de España, Mr. Wonderful. La idea de negocio comenzó cuando ambos empezaron a planificar los detalles de su boda y se dieron cuenta que el nicho de mercado de los regalos de boda y en general estaba poco explotado. Comenzaron a trabajar y crear productos para ganar un dinero extra, pero, un mes después, se vieron desbordados de clientes y pedidos, por lo cual decidieron dejar sus trabajos para dedicarse por completo a Mr. Wonderful. Hoy día Wonderful cuenta con 150 empleados, vende en 26 países, tiene más de 1 millón de seguidores en Instagram y facturó más de 30 millones de euros en el 2016.

jóvenes emprendedores - ejemplo de mr wonderful

7. Evan de Evantube

Evan es un niño de apenas 8 años que se ha convertido en todo un referente de emprendimiento digital en Estados Unidos. Tiene un canal de Youtube llamado Evantube donde publica videos opinando sobre productos para niños de su edad. Con más de 5 millones de suscriptores, sus videos han alcanzado millones de visualizaciones y podría estar generando más de un millón de euros al año.

jóvenes emprendedores - ejemplo de evantube

8. Brian Lam

Brian es un chico que un día se cansó del stress que le producía su trabajo y decidió mudarse a Hawaii para comenzar a vivir de sus pasiones. Creó un blog llamado TheWireCutter en el que publicaba varios posts al mes recomendando diferentes productos, obteniendo una comisión por venta. El blog de Brian ha tenido tal éxito que empezó a generar unos 50.000 euros al mes. Gracias a dichos ingresos ha podido contratar a un equipo de redactores freelance que se encargaban de las publicaciones, mientras que Brian solo se dedicaba a la gestión del blog y al surf. En el 2016 la compañía The New York Times compró su sitio, ¡por aproximadamente 30 millones de dólares!

jóvenes emprendedores - ejemplo de the wire cutter

9. Marta Rueda y Alberto Romero

Aunque tuvieran carreras totalmente distintas, una psicóloga y un diseñador gráfico crearon juntos algo increíble: una marca de juguetes y juegos para niños enfocada en la educación emocional. Uno de los productos de Fluff, por ejemplo, es el “Bye bye fears”, un videojuego que tiene como objetivo ayudar a los más pequeños a lidiar con sus miedos. Además, también tienen muñecos con guías que enseñan a los padres cómo ayudar a sus hijos a controlar sus emociones. Los jóvenes empezaron su negocio en España y ahora tienen tiendas también en varios países de Latinoamérica.

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10.  Yuya

Yuya es una joven de solo 25 años que ha logrado éxito en Internet trabajando como YouTuber.Su canal es el más popular de México en el nicho de Belleza y Estilo. ¡Son más de 22 millones de suscriptores!

jóvenes emprendedores - ejemplo de yuya